El tema de los aeropuertos y su gestión y la calidad de los servicios que recibimos es algo que me envenena. Creo que si algún alienígena llegara a la Tierra y se pusiera a evaluar empresas y modelos de negocio, AENA (empresa encargada de la explotación de los aeropuertos españoles) se llevaría la palma como modelo de algo totalmente insostenible, pero que, sin embargo sigue funcionando sin que nadie haga nada por cambiar las reglas del juego.
En primer lugar, y supongo que debido a los sueldos tan brutales que tienen que pagar, por su mala gestión, a determinados trabajadores de los que tienen en nómina, imponen unos precios brutales a las tiendas que hay en los aeropuertos. Debido a ello, estas tiendas cobran a los clientes cifras injustificables (por ejemplo, 2 euros una Coca Cola o una botella de agua) que no se ven en ningún aeropuerto europeo, americano o asiático (y ya he estado en unos cuantos). No hablemos, por supuesto, de los más que habituales retrasos generales que hacen que España sea uno de los peores países en puntualidad.
Pero lo peor no es eso. Lo peor es que además de las cantidades disparadas que pagamos, los servicios que recibimos en los aeropuertos son pésimos. Los baños suelen estar sucios, desvejenciados, sin mantenimiento. Siempre hay 3 ó 4 obras en un aeropuerto, nunca recuerdo haber visto el aeropuerto de Gran Canaria con un aspecto digno. Hagan un día el experimento de ir fijandose en el trayecto que hay entre la llegada de vuelos nacionales y el aparcamiento. Es deprimente para uno que no está acostumbrado: sucio, oscuro, con bordillos que han incómodo llevar el carro con las maletas...
Y ayer me pasó, además, una cosa curiosa. Hace dos semanas volé a Tenerife y al volver, la máquina de pago de aparcamiento que hay justo a la salida de los vuelos interinsulares a la izquierda estaba estropeada o sin cambio y no admitía más que "importes exactos" lo cual no deja de ser un poco complicado cuando tienes que pagar los 9,25 € de un día completo de parking. Lo curioso es que tampoco permitía pagar "de más", ya que si ponías 10 euros te los devolvía. Claro, cuando hay una cola de 20 personas en cada máquina, imaginen la cara de los de detrás cuando estás 10 minutos trasteando con el billete pensando que es que lo has puesto mal, luego renuncias, te cuelas en la otra cola haciendo desesperar a los otros, etc.
Pues bien, ayer volví a volar y, al llegar, ¡¡sorpresa!! La máquina seguía exactamente igual, sin admitir más que monedas que dieran lugar a una cifra exacta. ¿Tan complicado es realizar el mínimo mantenimiento de la máquina? ¿Tan complicado es coger una mísera parte de los dislates que factura AENA de sus distintos servicios para el mantenimiento?