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miércoles, 29 de octubre de 2008

Video de la chacha-humanoide o chachoide

Decía DomingoPi en un comentario a la entrada de este blog titulada "El robot Asimo dirige la Orquesta Sinfónica de Detroit" que lo de dirigir orquestas muy bien, pero que eso, en su casa, le servía para poco. Que el prefería un robot que la ayudara a limpiar, fregar, barrer y esas cosas. Una, en definitiva, chacha-humanoide o chachoide. Pues bien, cada vez estamos más cerca de que el sueño de DomingoPi se haga realidad. Sigan el enlace que les pongo aquí debajo y vean el vídeo y luego digan qué les parece.

viernes, 16 de mayo de 2008

El robot Asimo dirige la orquesta sinfónica de Detroit

Cuando toca hablar de futuro, nunca puedo sustaerme a hablar de Asimo, el robot de Honda. Hasta ahora, solía mencionarlo sirviendo cafés y tes en la exposición universal de Aichi y subiendo y bajando escaleras. A partir de ahora, un nuevo hito: dirigiendo una orquesta. Ni más ni menos que la Sinfónica de Detroit (eso de ni más ni menos lo digo por decir, porque ni idea de si es buena o no) y la pieza, de la obra de corte ibérico "El Hombre de la Mancha", "El sueño imposible".

miércoles, 12 de septiembre de 2007

¿Debe la tecnología ser independiente para tomar decisiones? Las impresoras de HP

Hoy me ha pasado una situación curiosa. De repente, mi impresora HP Business Inkjet 1200n se niega a imprimir y enciende múltiples luces (4) en el panel frontal. Reviso los errores y resulta que corresponde al hecho de que los cartuchos de tinta ¡¡están caducados!!. Los saco, miro la fecha de caducidad y es cierto. Caducaron el pasado diciembre de 2006, unos el día 15, otros el día 7. Lo curioso es que hasta hoy han seguido imprimiendo sin problema. Además, según la caja de herramientas de la impresora en los cartuchos queda tinta. Llamo al soporte técnico de HP y me confirman la peor de mis sospechas: la impresora no imprimirá hasta que no reemplace los cartuchos para "proteger la impresora". Cartuchos que tienen pinta de poder aguantar bastante aun. Además, ni siquiera me permitirá imprimir en blanco y negro por que hasta el color negro se hace con el cartucho negro y ¿¿mezclando tinta de los otros tres??. (NOTA AL MARGEN: ¿Alguien sabe si esto es cierto o si me estaban tomando el pelo?)

Y me ha dado por pensar hasta qué punto es correcto el hecho de que la tecnología tome decisiones por encima de las propias decisiones que quiera su poseedor. Hasta qué punto puede/debe ser autónoma la tecnología. Es volver a reflexionar sobre las leyes enunciadas por Isaac Asimov en Yo, Robot. Estas leyes eran

  1. Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño
  2. Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.
A mi juicio, el caso que he sufrido incumple gravemente el segundo precepto. Aunque lo que hizo la impresora pueda entrar en el tercero, el segundo debe prevalecer. Pero la verdad es que los ejemplos son numerosos e imagino que no en todos los casos las respuestas son obvias:
Y supongo que se podrían citar miles de casos más. Con las leyes de Asimov (con la segunda principalmente) es evidente que en todos lo casos citados el comportamiento de la máquina es incorrecto, ya que el humano debería prevalecer. Un discriminante sencillo podría ser el de la legalidad y, aún así, imagino que sobre ello se podría discutir.

La pregunta es compleja de responder: ¿hasta dónde debe ser autónoma la tecnología? ¿Hasta dónde puede tomar decisiones propias? ¿Son correctas y suficientes las leyes de Isaac Asimov?

viernes, 16 de febrero de 2007

La baja implantación del móvil en EEUU

Estaba leyendo ayer los artículos que tenía pendientes de Wired y vi este que me llamó la atención: "New Technology Sends Closings by Phone" en el cual se habla de un sistema que han puesto en marcha en Maryland para avisar a los familiares cuando un colegio cierra por nieve, cuando un alumno falta a clase o para recordar las festividades del colegio.

Lo curioso del sistema (y la razón por la que aparece en Wired) es porque quien hace las llamadas es un robot que llama casa por casa y deja un mensaje en el buzón o, si se da el caso, habla con el padre o madre del sujeto (no creo que mantenga una conversación, simplemente da el mensaje y a correr). Incluso destacan el hecho de que el sistema pone el nombre del alumno dentro del mensaje que deja (lo personaliza) y, además, que llama a horarios distintos para evitar que el alumno que falta a clase pueda interceptar la llamada.

Pero lo que me sorprende es que si en Europa alguien se planteara poner en marcha un sistema similar, estoy seguro que ni se lo pensaría dos veces. Directamente optaría por mandar SMSs a los móviles de los padres. Básicamente, porque en Europa ya asumimos un grado de implantación de 100% de la telefonía móvil. Hay quien no tiene móvil, pero no es un tema de posibilidades, es un tema de opción personal. Igual que el que no quiere tener tele o no lee los periódicos.

En cambio, en EE.UU. la cosa es muy distinta. El móvil sigue siendo un gadget tecnológico opcional, quizás con mayor implantación en las zonas urbanas, pero mucho menor en el ámbito rural.