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miércoles, 13 de agosto de 2008

[Crítica de libro] La Tierra es plana

Autor: Thomas Friedman
Título original: The World is flat
Calificación global: 9,5/10
Calidad de redacción/Facilidad de lectura: 9/10
¿Recomiendo la compra?: Absolutamente sí, debería ser libro de cabecera de todo el mundo.

Resumen: El mundo se ha vuelto plano. Esto significa que, debido a la bajada de los costes de comunicaciones, la distancia telemática entre los países es de 0. Es decir, que a la hora de prestar servicios, las personas están en igualdad de condiciones, ya no es cierto que según el lugar en el que vivas tienes mayores posibilidades de desarrollo, de formación. Un indio puede prestar servicios a un estadounidense con gran facilidad; sean estos servicios los de transcribir una carta, elaborar una presentación, interpretar una radiografía o proveer una asistencia técnica.

Friedman identifica tres grandes épocas de globalizaciones. La 1.0 (1492 – 1800) pasó la Tierra de grande a mediana, siendo los impulsores del proceso los países. La 2.0 (1800 – 2000) pasó la Tierra de mediana a pequeña, siendo la impulsora del proceso la multinacional. La 3.0 pasa la Tierra de pequeña a diminuta, siendo la fuerza impulsora las personas.

Crítica: Excelentemente escrito, con un estilo perfecto y entretenido, el libro es de lo mejor que se pueda encontrar sobre los cambios que están sucediendo en la actualidad. Plagado de ejemplos oportunos y divertidos, un must absoluto, del nivel de El Mundo Digital de Negroponte.

Ha recibido numerosas críticas por dibujar una visión excesivamente simplista del mundo. A mi juicio, las críticas no están fundamentadas. La Tierra hoy, en 2008, no es plana como la describe Friedman. Pero cada día lo es un poco más.

jueves, 27 de diciembre de 2007

[Crítica de libro] Cómo hacer que funcione la globalización


Título: Cómo hacer que funcione la globalización
Autor: Joseph E. Stiglitz, Nobel de Economía 2001, ex vicepresidente del Banco Mundial
Título original: Making Globalization Work

Calificación global: 9/10
Calidad de redacción/Facilidad de lectura: 8/10

¿Recomiendo la compra?: Absolutamente.
Crítica: Sorprende ver a un Nobel de Economía y ex-vicepresidente del Banco Mundial hablar de forma tan clara del tema de la globalización. Que nadie espere encontrar en este libro un canto liberal pro-globalización, pero tampoco una detracción del fenómeno. El libro trata de analizar el proceso de forma pausada y objetiva, en la medida de lo posible.

El planteamiento del libro es claro. Actualmente, la globalización no se está gestionando adecuadamente. Las ayudas al desarrollo están sirviendo para poco, se están usando en función de lo que necesita el primer mundo y no de lo que realmente requieren los países que la reciben. Los organismos internacionales no están funcionando correctamente. Por ello, la globalización está empeorando el mundo en vez de mejorarlo. Pero es posible rectificar el rumbo y aprovechar la globalización en sentido positivo.

El estilo de redacción es claro y conciso, exponiendo en cada capítulo la situación en un tema concreto (comercio, patentes, corporaciones, etc.) y luego aportando al final del mismo una serie de elementos a modo de receta para resolver el problema.

Sólo dos críticas negativas. Por un lado, el que en el lado de los países menos desarrollados haya una cierta obsesión los dos extremos: por la India y China, en la parte superior y por los que están a la cola del PIB mundial. Pero que haya un cierto olvido a referenciar los casos de Latinoamérica en general y de determinadas zonas de África que han iniciado un lento despegue y que quizás puedan servir como modelo del camino a seguir. Por el otro, el que las propuestas realizadas sean, en ocasiones, demasiado idealistas pero muy complejas de implementar realmente (por ejemplo, todas las que hacen referencia a reformas en los organismos internacionales). Debido a ello, parte del libro se queda en un cierto brindis al sol.

Independientemente de estos dos detalles, en general, un libro más que recomendable para todos aquellos que están tanto a favor como en contra de la globalización y/o del libre mercado. Desde luego, la autoridad del autor es suficiente para justificar su lectura.

Resumen: Por capítulos:

  1. Otro mundo es posible – La globalización no tiene por qué ser buena para unos países (los más desarrollados + China y, en algunos aspectos, India) y mala para otros (los menos desarrollados); es posible lograr un equilibrio. Pero la actual gestión e implementación de la globalización no está haciendo otra cosa que ampliar la distancia.
  2. La promesa del desarrollo – Desparecido el comunismo, hoy en día quedan dos grandes escuelas de pensamiento económico: la liberal y la del estado intervencionista. A su juicio, está segunda es la válida, la que puede impulsar el estado del bienestar, la que puede ayudar a gestionar la globalización. Es la aplicada en el este asiático que ha llevado al buen camino. El liberalismo aplicado en Latinoamérica, por el contrario, ha fracasado. Las nuevas tecnologías y la globalización aplanan el mundo para quien tiene acceso a estas NTIC y a la globalización; pero para África, lo que está sucediendo es que el mundo cada vez es menos plano. Por ello, es fundamental intentar nivelar el terreno para dar igualdad de oportunidades.
  3. Cómo hacer que el comercio sea justo – La liberalización comercial no es simétrica, no todos los países la pueden aprovechar igual. Suele haber elementos ratifícales que crean asimetrías. Además, incluso en un país hay quien sale perjudicado (p.e. por la pérdida de empleos). Los aranceles proteccionistas a las industrias y países en desarrollo son necesarios. Es posible crear un sistema comercial justo para todos. Primero, ser permisivos con los países pobres: permitirles el libre comercio hacia los países ricos sin exigir reciprocidad; permitirles proteger sus industrias libremente. Segundo abrir los mercados agrícolas eliminando previamente las subvenciones a la explotación en los países ricos, especialmente las que van a parar a las grandes corporaciones. Tercero, modificar los aranceles para no perjudicar a los más pobres. Cuarto, permitir la libre circulación no sólo de los servicios que exigen un elevado grado de cualificación, sino también de los de baja cualificación (p.e. construcción). Quinto, incluir otro tipo de barreras no arancelarias. Sexto, reducir los acuerdos bilaterales y, en general, aquellos en los que están presentes pocos países. Séptimo, realizar una serie de reformas en las instituciones internacionales para permitir todo lo anterior.
  4. Patentes, beneficios y personas – En una sociedad poco amante de los monopolios, los derechos de propiedad intelectual lo que buscan es, precisamente, crear monopolios (i.e. caso farmacéutico). Y esto, al final, disminuye la innovación de los pequeños a favor de los grandes. En general, los mayores investigadores (las universidades) no tienen mayor interés en las patentes. Si es saber es de dominio público se aumenta la innovación (Linux). Solución. Primero, adaptar los mecanismos de propiedad intelectual a las necesidades de los países en vías de desarrollo. Segundo, acceso universal a los medicamentos. Tercero, detener la biopiratería. Cuarto, reformar la WIPO para que tenga en cuenta a los países y empresas menos desarrollados antes de conceder una patente.
  5. Acabar con la maldición de los recursos – Hay muchos países en vías de desarrollo que son ricos en recursos naturales que progresan muy mal a pesar de ello (Azerbaiyan, Nigeria, Venezuela, Arabia Saudí). La primera causa es que para llegar al poder se ha usado la violencia, necesitando posteriormente usar los recursos para comprar más violencia que permita al dictador mantenerse en el mismo. Para romper con esta dinámica se deben dar una serie de factores. Primero, que obtengan por sus recursos lo que realmente valgan. Segundo, tienen que gastar bien el dinero obtenido, sin despilfarrarlo. Tercero, manejar el mal holandés (si obtienen dólares de la venta de recursos, sube el valor de la moneda, lo que perjudica las ventas en el exterior de todo aquello no cercano a los recursos principales); para ello, hay que evitar cambiar todo lo vendido y aprovechar para ahorrar. Soluciones desde el punto de vista internacional. Primero, transparencia en la compra de recursos. Segundo, reducir la venta de armas. Tercero, obligar a que haya un certificado para la exportación de recursos naturales. Cuarto, prestar ayuda financiera finalista. Quinta, definir una serie de normas. Sexto, limitar los daños medioambientales.
  6. Salvar el planeta – El tema medioambiental afecta tanto a países desarrollados como a los no desarrollados. Hasta ahora la globalización no ha sido capaz de gestionar adecuadamente esta cuestión. El problema es que el medio ambiente es común, por lo que hay dos soluciones: privatizarlo o usar el control social. El protocolo de Kyoto está pensado para los países ricos, ya que obliga a todos a volver a 1990. La alternativa es hacer que todo el que contamina pague proporcionalmente por ello.
  7. La corporación multinacional – Las corporaciones, en su búsqueda de obtención de beneficios, han favorecido a los países menos desarrollados llevándoles prosperidad, pero también los han perjudicado en numerosas ocasiones (Bhopal, Exxon Valdez, Wal-Mart, etc.). Solución: Primero, admitir y trabajar con la base de la RSE (Responsabilidad Social de la Empresa). Segundo, limitar el poder (tamaño, posición en los mercados) de las corporaciones. Tercero, mejorar la gestión de las corporaciones. Cuarto, leyes globales en una economía global. Quinto, reducir el alcance de la corrupción.
  8. La carga de la deuda – La deuda externa plantea un gravísimo problema a los países en vías de desarrollo, ya que hace que todos sus recursos salgan del país. El tema es que han pedido dinero y ahora se ven expuestos a los tipos de interés crecientes, devaluaciones, etc. Causas: excesivas peticiones, pero también excesivas concesiones de préstamos, subidas de tipos de interés, eventos imprevistos. Solución. Primero, condonar la deuda y no prestar tan alegremente en el futuro. Especialmente, no obligar a devolver los préstamos de la “deuda odiosa”, la solicitada por regímenes totalitarios para mantenerse en el poder; al no pagar esta deuda, queda claro que en el futuro no se harán préstamos de este tipo. La condonación no puede ser a costa de querer dirigir el país.
  9. Reformar el sistema global de reservas – Actualmente, los países más pobres prestan dinero (es la forma de tener reservas) al país más rico a un interés del 1%. En vez de que el dinero fluya de los ricos a los pobres y el riesgo de los pobres a los ricos, sucede justo al contrario. La exigencia de contar con un sistema de reservas tiene un coste de oportunidad brutal para los países en vías de desarrollo. Solución: reservar el sistema global de reservas. Para ello, o bien tener dos monedas globales (no sólo el dólar) o bien crear un dólar global para que todos tengan sus reservas en esa moneda.
  10. Democratizar la globalización – Ante los evidentes problemas que arrastra consigo la globalización, hay tres soluciones: aceptarlos, rebelarse o aceptarlos tratando de modificarlos para minimizar su efecto. En general, no ha habido organismos transnacionales que hayan hecho bien su trabajo por el bien de los más desfavorecidos. En el futuro, los organismos internacionales deben ser más transparentes, más participativos. Además se debe llegar a un nuevo acuerdo social global que favorezca a los países más pobres.

jueves, 26 de julio de 2007

[Crítica de libro] El economista camuflado - Tim Harford


Abro hoy un nuevo apartado en el blog, destinado a una crítica de los libros que voy leyendo y que creo que puedan tener interés para ustedes. Empezaré las entradas con [Crítica de libro] para que el que no tenga mayor interés las pueda filtrar fácilmente.

El primer libro a revisar es El Economista Camuflado, de Tim Harford. ¿A qué debe este libro este privilegio? Pues al hecho de ser un libro que me regalaron por ser autor de este blog, como un medio de acercamiento a la blogosfera por parte de la editorial (describí lo sucedido aquí).

Calificación global: 7/10
Calidad de redacción/Facilidad de lectura: 8/10

¿Recomiendo la compra?:
Probablemente, sí. La verdad es que las más de 300 páginas podrían quedar resumidas en un condensado impresionante de 20-30 páginas, pero aun así hay unas cuantas cosas que valen realmente la pena.

Crítica:
La promesa con la cual se promociona este libro es, en principio, interesante y más que atrayente. ¿Por qué pagas en Starbucks por una taza de café el triple de lo que pagarías en cualquier bar? 296 páginas más adelante, tienes una serie de justificaciones que son las que podría imaginar un niño de 10 años si le hicieras la misma pregunta. Eso sí, profusamente documentadas y con cientos de ejemplos más similares. Por lo tanto, y por lo que respecta a esa pregunta en concreto, parece más la carnaza del anzuelo que realmente el contenido del libro. A pesar de ello, hay partes de libro verdaderamente buenas, que comento en el resumen.

Resumen: Respecto a la pregunta planteada, la justificación se basa en las explicaciones de las reglas económicas más básicas. El café de Starbucks es caro porque Starbucks sitúa sus establecimientos en lugares privilegiados y con escasas opciones cercanas más económicas. Pero también paga fortunas por esos locales, siendo sus propietarios los que realmente ganan. Lo mismo que sucede con las tiendas de los aeropuertos, especialmente en España. También explica por qué muchas veces nos obligan a pagar por un extra una cantidad desorbitada por un extra, como la nata en un café. Y por qué los métodos de barra libre (en el tráfico o en cualquier entorno) son, en general, mala idea. Hasta aquí, en general, poco nuevo.

Pero aparte de ello, hay unos cuantos trozos realmente buenos. Es interesantísimo el análisis que hace sobre la sanidad pública en el capítulo 5, comparando los modelos estadounidense (búscate la vida), el inglés (barra libre) y el de Singapur (una interesante mezcla que parece que funciona).

Curiosa la justificación (capítulo 8) de por qué los países pobres son pobres: los gobernantes se sienten tan inestables en el poder que optan por robar todo lo que pueden aunque luego se queden 25 años en el cargo.

Interesante también la justificación que da al hecho de que la globalización no genera contaminación ni cambio climático (capítulo 9) y muy bueno el análisis sobre cómo China decidió dar un salto adelante que está funcionando (capítulo 10).

Como se puede comprobar, empieza regular, encontrando auténticas perlas en la segunda parte del libro.

jueves, 24 de mayo de 2007

Informática española en la India

El otro día comentaba el hecho de que la India se estuviera intentando convertir en la fábrica del mundo, además de ser ya el prestador de servicios del mundo.

En cuanto a esto último, hasta ahora había oido de multitud de empresas norteamericanas y británicas que habían externalizado parte de sus servicios a la India, en principio los servicios de más bajo perfil (call centers), posteriormente cosas cada vez más sustanciosas (programación, diseño, análisis financieros, etc.). La cuestión era que se suponía que para el mundo anglosajón la gran ventaja que aportaba la India, aparte de los salarios y la buena formación, era el tema del idioma.

Pero hoy me encuentro en El País un artículo titulado "La tecnología española también apuesta por instalarse en el mercado indio" en el cual cuenta el caso de unas cuantas empresas tecnológicas españolas que han optado por instalarse en India. Recomiendo leer el artículo, porque la estrategia de las tres empresas españolas varía ligeramente respecto a lo que estábamos acostumbrados de los que venían acudiendo a la India. Las empresas españolas van con la idea de aprovechar la productividad india pero también con la idea de vender su tecnología en un mercado muy importante, es decir, de internacionalizar sus estrategias; y, al menos en estos tres casos, con un socio local indio que facilite la implantación.

lunes, 21 de mayo de 2007

Globalización: gambas escocesas peladas en China y rebozadas en Escocia

Lo oí esta mañana en M80Radio, en "No somos nadie", leyó la noticia Juan Herrera en el Zumo de Periódicos y es impresionante como ejemplo de globalización (no sé si de la buena o de la mala, pero globalización): "Las gambas escocesas las pelan los chinos" (en El Mundo). Pero lo interesante de la noticia no es que las gambas escocesas las pelen los chinos; digamos que el titular no es muy afortunado. Lo interesante es que, posteriormente, vuelven a Escocia para ser rebozadas y comercializadas.

El artículo original es del Sunday Times ("British prawns go to China to be shelled") y denuncia la práctica porque considera que aumenta la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera. Lo que pasa es que en estos días ando leyendo un libro que justamente indica que machacar a la globalización por esta razón es poco adecuado porque el total de gases producidos por este tipo de transportes parece que es irrisorio con los que luego generamos individualmente simplemente por coger el coche para ir al restaurante a comer las gambas.

De todas formas el artículo del Sunday Times va un poco más allá y denuncia los desplazamientos de productos a lo largo del mundo desde su lugar de producción al de empaquetado, para luego ser etiquetado en otro y vendido en un tercero.

jueves, 17 de mayo de 2007

India, un PC de 10 dólares y la fábrica del mundo

Curiosa iniciativa. Parece que a los indios no les parece suficientemente económico el PC que propone Negroponte en su iniciativa de One Laptop Per Child de a 100$ (luego, realmente, más bien de 150$) y han decidido hacer un PC por una décima parte, 10$. Por ahora parece que van por los 47$ aproximadamente, y esperan que al producirlo en masa el precio baje hasta los 10$ referenciados. Desde luego, por falta de ambición que no sea. Aquí está la noticia original en el The Times of India. Para llegar a ella, Slashdot y Engadget. Habrá que ver cuánto de realista tiene la noticia esta, una cosa es lo que quieras hacer y otra que llegues a conseguirlo. Yo como que no me lo creo demasiado...

De todas formas, lo que me parece interesante es el hecho de que la India empiece a meterse en mercados de producción masivos. Hasta ahora, se suponía que China era la fábrica del mundo y la India el área de servicios. Pero parece que India está decidida a cambiar esta tendencia y a ser también fábrica del mundo.

Hace unos pocos días ví un coche indio (un Tata Indica como el de la foto que pongo) circulando por estos lares. La verdad, era la primera vez que veía uno, y la pinta no era en absoluto mala; la sensación exterior era de un vehículo bien terminado y con un diseño bastante actual.

Y la cuestión es que este sí que me parece un planteamiento al que habrá que estar atentos, porque podría lograr que uno de los países del mundo que más ha avanzado económicamente, pero en cual las situaciones de pobreza son de lo más habitual, empiece a revertir esta situación. Aquí tienes un informe especial de Escuela de Negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania en el cual analizan detalladamente este cambio y el interés de la India por pasar de formar parte del backoffice del mundo (la parte de los servicios como call centers) a estar en la parte más visible, tanto en la externalización de servicios tecnológicos como en la producción de bienes.