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lunes, 23 de noviembre de 2009

Hiper ciclo de tecnologías de Gartner 2009


La consultora Gartner elabora anualmente un hiperciclo de tecnologías emergentes, en las cuales sitúan en una curva las principales tecnologías y su grado de implantación, pasando por cinco estados: despegue, expectativas infladas, desilusión, uso y productividad. Los informes de Gartner a veces son, digánmoslo así, un tanto discutibles, pero hay que reconocer que este hiperciclo se suele cumplir bastante bien con todas las tecnologías, por lo que creo que es valioso ver dónde está cada una.

Me he tomado la licencia de fusilar el gráfico principal, espero que no les importe. El artículo completo de análisis está disponible en el artículo "Gartner's 2009 Hype Cycle Special Report Evaluates Maturity of 1,650 Technologies", desde donde se puede acceder a informes detallados de cada sector, si bien estos son de pago al precio de 2.000 dólares la pieza...

De lo que se ve en la gráfica de arriba, lo que me parece más interesante:

  • La tecnología RFid ha pasado ya el valle y es de esperar su despegue en breve.
  • Los e-books y el cloud computing están en el pico máximo, justo antes de comenzar la fase de desilusión ("la verdad es que, al final, no es para tanto").
  • El microblogging está plenamente en fase de desilusión.
  • El uso de los blogs en las empresas está entrando en su etapa de madurez y en breve se generalizará su uso.
  • Al reconocimiento de voz todavía le queda para ser algo habitual.
Es obvio que los datos tienen una fuerte componente de la situación en EE.UU. pero creo que vale la pena dedicar un rato a examinar el gráfico de marras que entiendo veremos en unas cuantas presentaciones en los próximos meses.

martes, 21 de abril de 2009

Google Latitude: Pruebas, impresiones y futuro

(imagen cogida de Flickr - Tero Heino)

Hace un par de meses, Google lanzó un nuevo servicio denominado Latitude. El objeto del mismo es sencillo: poder ver en un mapa dónde están aquellas personas que han querido compartir contigo su ubicación y poder mostrar a quien tu consideres dónde te encuentras. Todo basado en el uso del teléfono móvil y con actualización permanente, de forma que puedes saber perfectamente si un colega o un familiar está de viaje, si ha salido de la oficina camino a casa, si está en casa o si está en el centro comercial de compras.

Dicho así puede parecer lo que le ha parecido a mucha gente y lo que más se ha visto en los medios de información general, que han ido a buscar el lado más escabroso: una pérdida brutal de intimidad, una invasión de los espacios privados y todas esas cosas.

Pues ni sí, ni no, sino todo lo contrario. No es una pérdida de intimidad porque Google se lo ha pensado muy bien y, en cuanto empiezas a usar la aplicación, ves que está más que preparada para que no se te escape nada: antes de usarla tienes que confirmar que la quieres usar, antes de aceptar a un amigo tienes que confirmar varias veces, en cualquier momento puedes establecer una ubicación, ficticia incluso, puedes dejar de compartir tu ubicación. En definitiva, alertas y opciones para todos los gustos.

Digamos que sí que existe una pérdida potencial de intimidad, no derivada de la propia aplicación sino del concepto. Igual que inicialmente en Facebook ponías a tus familiares y amigos-amigos, ahora tienes en Facebook hasta al colega con el que te coincidiste en el bar y comentaste el último resultado deportivo. Claro, si has puesto en Facebook fotos o información de tu vida privada, el colega del bar tendrá acceso a ello. Creo que aquí puede pasar lo mismo.

Cuando tienes un grupo pequeño de amigos, no hay problema. Pero si su uso se generaliza, será medio latoso andar habilitando y deshabilitando quien puede ver cómo cuándo y dónde, por lo que acabaremos haciendo tabla rasa comprometiendo nuestra propia privacidad. ¿Problema de Google Latitude? Obviamente, no. Problema del uso que de la herramienta hacemos.

Por lo tanto, mi opinión es que el tema de la privacidad no debería de preocuparte si tienes verdadero cuidado de con quién compartes la ubicación. Si eso es posible, claro.

Uno de los problemas de su uso en España (no sé si en toda Europa) es que una de las opciones más interesantes, la de poder usarlo desde un PC, no está disponible. Es decir, sólo pueden ver dónde estás la gente que, a su vez, tenga teléfono móvil con tarifa plana. Hay un gadget para iGoogle pero en España te dice:

Lo cual es una pena. Por estos lares las tarifas planas de acceso a Internet son aun la excepción (sólo conozco un pequeño grupo de gente que las tenga) por lo que el uso de Latitude queda bastante limitado. La opción de poder verlo desde el PC creo que dará bastante juego cuando la activen para esta zona geográfica.

Y un detalle curioso. Como decía al principio. no conozco a demasiada gente que tenga una tarifa plana para andar haciendo pruebas. Uno de los que se me ocurrio fue mi buen amigo Felipe. Y con él hemos andado jugando estos días. Imagínate mi sorpresa cuando el otro día me llamó a preguntarme que qué hacía en Brasil (él sabía que yo estaba por Canarias). Lo estuvimos viendo y no es que yo hubiera establecido una ubicación falsa para despistar (cosa que se puede hacer con Latitude), sino que simplemente fue un error del programa, creemos que debido a que mi móvil llevaba unas cuantas horas fuera de cobertura.

Anécdotas aparte, lo que creo que es cierto es que el potencial de Latitude y de las herramientas de geoposicionamiento es brutal y que en los próximos tiempos veremos desarrollos más que interesantes en este campo. En Canarias estamos en un par de iniciativas (aun en estado muy incipiente) en las que tratamos de usar estos conceptos para definir el patrón de consumo del turista. Los supermercados seguro que andarán haciendo pruebas con las etiquetas RFid para saber cuál es el recorrido de los clientes en el súper. Y supongo que en todos los sectores será imaginable una aplicación. No se trata de controlar al cliente. Se trata de saber qué hace un cliente y de qué forma es posible mejorar su experiencia u ofrecerle los productos que le pueden interesar.

martes, 12 de febrero de 2008

RDid y carritos de supermercado

Hace ya unos cuantos años que vengo utilizando el video creado por el proyecto Future Store, de la cadena de supermercados alemana Metro. El video es impresionante, pues muestra un buen abanico de posibilidades de la tecnología RFid tanto en el hogar como en el supermercado: listas de la compra automática, espejos inteligentes, pago instantáneo, estanterías inteligentes y multitud de cosas más. Si no lo conoces, te recomiendo que lo veas, tan sólo son 13 minutos y son de lo más entretenido.

Recuerdo haber visto un prototipo de estos carros de la compra en el año 2003 cuando estuve en el CeBit de Hannover y la verdad es que el tema era impresionante, sobre todo por lo bien que funcionaba. Aquel carrito era capaz, entre otras cosas, de dirigirte por el super hasta un producto que estuvieras buscando.

Ahora, la empresa americana MediaCart, unida con Microsoft, tiene intención de poner en marcha a partir del segundo semestre de 2008 unos carritos inteligentes en las tiendas de ShopRite en Estados Unidos (la nota de prensa). En la página principal de MediaCart hay un video (de unos 6 minutos) de como funciona el carrito. El planteamiento es ligeramente distinto del enfoque de la cadena Metro, pero con resultados muy parecidos y quizás, en este caso, un tanto más cercanos a la realidad. Estos carros, en principio, están enfocados sobre todo a la publicidad en el punto de venta; es decir, que el usuario vea los anuncios de refrescos o de ofertas no en su casa o en el coche, sino justo cuando está tomando la decisión de qué bebida poner en el carro. Al igual que en el caso de Metro, todo se basa en el uso de las etiquetas RFid.

Lo que pasa es que ya puesta la pantalla en el carro, con todo lo que ello conlleva, ir añadiendo lógica a la misma es una cuestión relativamente sencilla. Por ahora, publicidad, ayuda en la búsqueda de productos y en llevar el total parcial del gasto. Pero en breve a lo mejor tendremos al niño subido al carro viendo una película mientras hacemos la compra, veremos nuestra lista de necesidades cargada desde casa al estilo de lo que aparece en el video de Metro, etc.

jueves, 8 de noviembre de 2007

Alumnos con RFid para controlar la asistencia

Ya sabíamos que íbamos a encontrarnos etiquetas RFid hasta en la sopa. Ya empiezan a aparecer. 10 alumnos del instituto Hungerhill acudirán este año a clase con un chip RFid en sus chaquetas, de forma que se controlará automáticamente la asistencia a clase. Por ahora, el chip va en la chaqueta, aunque yo sigo estando convencido de que en algún momento nos la pondrán bajo la piel. Porque claro, ahora si te olvidas la chaqueta en casa o la cambias con un colega, se vino abajo el invento...

(visto en GadgetoBlog)

miércoles, 21 de marzo de 2007

Etiquetas electrónicas RFid para tapones de botella

Que las etiquetas RFid son una de las tecnologías del futuro lo tengo bastante claro. Pero hasta ahora lo que hemos visto son etiquetas que se pegan a los productos, no que vengan integradas en el producto. Para entenderlos, la diferencia es la misma que entre un código de barras en una etiqueta que se pega en el producto a diferencia de que el fabricante haga el producto con el código de barras ya impreso. Esta última opción es más barata, más segura, más cómoda, más productiva...

Pues bien, en este sentido, NEC ha dado un paso adelante, integrando en el tapón de una botella una etiqueta de este tipo, en lo que acabará siendo la tendencia lógica a que los solenoides de las etiquetas RFid formen parte de la estructura de los productos. Degraciadamente, la noticia no dice nada del sobreprecio que supondrá esta etiqueta, aunque es de suponer que empiece a disminuir los precios que se oían hasta ahora de 30 céntimos por etiqueta.

(vía n-economia, vía La flecha)

viernes, 1 de diciembre de 2006

Compras asociativas en el supermercado

Ya nos hemos acostumbrado a que Amazon nos diga, cuando compramos o simplemente visualizamos un libro, qué otros libros han comprado las personas que han comprado ese libro que tenemos en pantalla. Se supone que, si estoy viendo una novela de John Grisham, quizás me interese saber qué otros libros interesan a la gente que compra libros de John Grisham, para así descubrir autores que sean similares al mencionado. A un nivel mucho más sofisticado, esto es lo que han los sistemas de recomendación online de Amazon, FilmAffinity, Netflix y demás webs.

No he visto supermercados en línea que incorporen esta tecnología (FreshDirect hace algo por el estilo, pero en realidad únicamente es decirme los productos más comprados, el helado que más gusta, por ejemplo). En principio, y por lógica, no debería ser demasiado complicado. Si compro o miro un helado de vainilla de una marca determinada, que el sistema me diga qué otras cosas ha comprado la gente que compró ese helado de vainilla.

Pero, ¿y en el supermercado físico? La cosa parecería imposible. Imposible, si no fuera por las ya mencionadas etiquetas RFid. Si en el carro tengo un lector de etiquetas y una pantallita, una vez que cojo un producto el sistema podría decirme, sobre la marcha, qué otros productos ha comprado la gente que compró ese producto. O decirme que el 60% de los clientes que actualmente están en el supermercado han cogido un determinado producto que está en oferta. Recordemos que buena parte de nuestras compras se basan en impulsos.

Ideas, ideas. Este es un mundo de ideas.

(vía TechReview del MIT).

jueves, 16 de noviembre de 2006

Energía inalámbrica para cargar las baterías sin usar cables

¡¡¡Por fin hay alguien trabajando en enviar energía sin cables!!! Hasta ahora, teníamos formas de transmitir señales con información de todo tipo inalámbricamente: WiFi, WiMax, GSM, GPRS, 3G o Bluetooth, entre otras. Con lo cual podíamos estar con un portátil conectados a Internet o con nuestro móvil hablando sin tener ningún tipo de cables alrededor. Hasta que se agotaba la batería, claro. En ese momento, era imprescindible enchufar el equipo a la corriente eléctrica. En algunos casos (los móviles) las baterías ya logran una duración más que razonable. Pero en el tema de los portátiles no se puede decir que se haya conseguido. Precisamente, una de las mayores quejas acerca de los nuevos dispositivos para leer libros electrónicos que están empezando a comercializarse es la poca duración de sus baterías.

Poco conocedor de la física como soy, hace tiempo que me preguntaba cómo era posible que enviáramos todo tipo de señales de información inalámbricamente, pero no fuéramos capaces de enviar energía inalámbricamente. También me preguntaba si, aún sabiendo de la complejidad del tema, al menos habría alguien investigando sobre ello.

Pues la respuesta es que sí. Se trata aun de un modelo teórico, sobre el que tienen la esperanza de sacar un prototipo de aquí a un año aproximadamente, pero algo es algo.

Hasta ahora había algunos sistemas que inducían la corriente en dispositivos, por ejemplo, en etiquetas RFid, mediante acoplamiento inductivo; es decir, generando una corriente en un cable, que a su vez provoca un campo mangético que, a su vez, genera otra corriente en otro cable, por ejemplo en la etiqueta RFid que nos interesa que se activa. El defecto de esta técnica es su alcance limitado, tanto en distancia como en capacidad de carga.

Pero hace un tiempo (traduzco libremente del artículo original), unos investigadores del MIT (Marin Soljačić, Aristeidis Karalis y John Joannopoulos ) están trabajando en otra dirección. Una estación base enchufada generaría una radiación electromagnéteica en el rango de los 4 a los 10 MHz. Cualquier cosa que quedamos cargar tendría que tener un circuito en esa frecuencia para ser capaz de absorber dicha energia en un rango aproximado de un par de metros desde la base. Para todos los dispositivos que no tuvieran este circuito, la radiación no sería detectable. La radiación no sería onmidireccional y, además, hasta que ningún dispositivo la "solicite" quedaría en la estación base, es decir, si nadie la usa no habría consumo energético. En principio, parece que la tecnología sería segura para las personas, con una eficiencia (tiempo) de carga cercana al 50% de la conexión tradicional. El planteamiento podría ser tener estaciones bases de estas en los techos y que al entrar en cualquier recinto nuestros dispositivos se fueran cargando permanentemente.

¡¡Ay, si fuera verdad!!

(via TechReview del MIT)

martes, 31 de octubre de 2006

Pagar con las manos vacías

Cuando todavía andamos esperando a ver si en algún sitio aparece la posibilidad real de pagar pequeñas cantidades usando una tarjeta monedero, eso que se suponía iba a ser el futuro, y mientras en algunos sitios han optado por implantar un chip a los clientes para que puedan pagar, una escuela escocesa ha puesto en marcha un sistema que permite el pago leyendo las venas de la mano, es decir, identificando unívocamente al propietario. El importe de la consumición se le detrae de su cuenta y listo.

Cada vez más cerca de un futuro en el cual desaparezcan completamente las llaves y podamos abrir todas las puertas que necesitemos con lectores biométricos, es decir, sólo tenemos que acordarnos de salir de casa con las manos puestas.

(vía Engadget).

viernes, 27 de octubre de 2006

Ya están aquí las etiquetas RFID

Leche Pascual va a ser el primer fabricante español en implantar etiquetas RFID en sus productos (vía Telefónica, vía Cedetel). La lógica es que en breve le sigan la mayoría de los grandes fabricantes. En el artículo en Cedetel explican bastante bien el porqué son interesantes estas etiquetas.

Por ahora, las etiquetas irán en los pales y en las cajas, no en los cartones individuales. Y, también por ahora, las etiquetas se desactivarán antes de colocarlas en la estantería, es decir, se usarán para mejorar la información de trazabilidad, inventario, etc, pero no de cara al consumidor, sino solo internamente. De esta forma, evitan los posibles problemas derivados de la invasión de la privacidad. Este es y será un tema latente y de plena actualidad, especialmente cuando estas etiquetas empiecen a aparecer con cada vez mayor frecuencia en todos los artículos que consumimos.

También es verdad que para el propio consumidor se abrirá un mundo de nuevas posibilidades muy interesantes. Por ejemplo, tener un lector de estas etiquetas en tu PC que te diga dónde ha sido producida la leche o la carne que vas a tomar. O que lo pases cerca de la despensa de tu casa y te advierta si hay productos que van a caducar próximamente. O que cuando abras un producto y esté en mal estado sea capaz de recordarte dónde, cuándo y a qué precio lo compraste. O que te garantice que el congelado que te estás llevando ha estado siempre por debajo de la temperatura recomendable.