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lunes, 25 de febrero de 2008

Air Canada y la tecnología al servicio del pasajero


Impresionadito me quedé el otro día cuando me subí al avión de Air Canada que me iba a llevar desde Halifax, en la costa oeste de Canadá hasta Londres. Para cada pasajero, empotrado en el respaldar del asiento de delante, una televisión a la carta. Ciencia ficción hecha realidad. Más de 100 películas (entre ellas, algunas actuales como Michael Clayton), juegos, series, todo bajo demanda. Elijes la película y se empieza a reproducir de forma personalizada. Si quieres, la paras, la rebobinas, la adelantas o cambias el idioma. Además de eso, al lado de la pantalla un enchufe para conectar tu portátil, tu iPod, lo que necesites.

¡Ojo! Y todo ello en clase turista, que nadie se crea que iba en business ni nada por el estilo. El avión era un Boeing 767.

Hace tiempo había visto algo como esto en un avión de Air France (ver el post "La democratización de la tecnología"), pero había varios canales que podías sintonizar, pero no era video a la carta. Esto de Air Canada sí que lo es.

martes, 13 de noviembre de 2007

Blurb, libros a la carta

Otro paso más en la democratización de los medios: Blurb, una web para fabricar libros a medida. El otro día lo vi en un periódico, creo que en El Viajero de El País, y lo he estado probando con muy buenos resultados.

Para hacer libros ya teníamos a Lulu, de la cual he hablado en este blog. Pero Blulb parece más enfocada a libros no tanto de texto sino con una importante componente gráfica: libros con fotografías, books de los que usan los diseñadores para presentarse, libros de recetas de cocina y cosas por el estilo.

Tanto es así que lo primero que haces es bajarte una aplicación que han preparado, te la instalas y empiezas a componer tu libro. Mi prueba el otro día fue un libro de fotos y en menos de una hora estaba listo y tenía buena pinta. Lo he encargado y cuando me llegue contaré qué tal la calidad final. El precio me pareció más que razonable, especialmente con el cambio actual del dólar.

Por cierto, parece que sirven a Canarias sin mayor problema, cosa que muchas empresas de la Península ya no hacen (dedicaré un post específico a este tema en unos días) por problemas con las aduanas canarias.

Una vez has preparado el libro con la aplicación, lo subes a su web y te lo pides. Y, si quieres, lo haces público para que cualquiera lo pueda comprar, incluso con una cierta ganancia para ti. Aunque parece que un 70% o así son libros privados, que la gente diseña para sí misma.

¿Qué tal como regalazo de Navidad prepararle a tu abuela un libro con sus recetas más queridas y con unas fotos para que lo reparta? ¿Qué tal un libro con las fotos de la boda de tus padres con comentarios? ¿O uno con las fotos del viaje que hiciste con unos colegas?

jueves, 18 de enero de 2007

Ejemplo de democratización: el destino de las obras sociales de las cajas

Democratización parece ser la palabra de estos tiempos. Entendido como que el usuario vota y decide. Se democratizan las noticias consideradas de interés (meneame.net), los diseño de camiseta (Threadless) y, también, el destino de los fondos de que disponen las Obras Sociales de las Cajas y Bancos.

Según cuenta Xavier Agullo (aquí está el artículo para usuarios registrados de ICTNet) a Caja Navarra se le ocurrio que en vez de decidir por el artículo 33 el destino de los fondos de su obra social, decidió que fueran sus clientes quienes lo hicieran. El resultado fue, cuando menos sorprendente.

Si tradicionalmente la cultura era el destino prioritario de los fondos de todas las cajas (35%), la votación dió únicamente un 4% de los fondos a la cultura. Por contra, la investigación paso de un 5% a un 12%. Y el medio ambiente pasó del 4% al 10%. Discapacidad y asistencia recibía un 30% y pasó a un 26%, si bien hay que indicar que en la votación de los clientes ocupa el primer lugar destacado (con más del doble que el segundo) debido a la desaparición de la cultura como primer destinatario.

Interesante experimento que demuestra, entre otras cuestiones, que muchas veces lo que creemos que quieren los clientes y lo que realmente quieren difieren en gran medida. Y que las TIC se muestran como una herramienta muy útil para acercarnos al cliente, para preguntarle qué es lo que quiere.

Democratización, democratización.

martes, 28 de noviembre de 2006

Democratización de los mejores diseños de camisetas

Parece que una de las características de esta era será la democratización. Todo se democratiza. Hasta ahora, lo habíamos visto en objetos virtuales y, especialmente, en el área de tecnología. Por ejemplo Menéame es un proyecto de Ricardo Galli que permite enviar noticias que crees que son de interés (un post de un blog, una noticia que veas en un periódico, lo que consideres), pero en el cual, las noticias que aparecen en primera página son aquellas que reciben más votos de los lectores por considerarlas interesantes. En cualquier momento puedes entrar y ver lo que la gente está considerando más interesante o bien puedes entrar a ver las últimas noticias publicadas y votar las que te gustan. Vale explicar que las noticias de Meaeame son, principalmente de tecnología, ciencia y temas relacionados. El concepto es similar al del americano Digg.

Pero ahora, vía O'Reilly descubro que también se pueden democratizar los objetos del mundo físico, por ejemplo, las camisetas; en realidad, lo que se democratiza es el diseño de las mismas, que es algo menos físico, pero creo que indicativo de por dónde pueden ir las cosas. Threadless es un sitio en el cual puedes encargar las camisetas más votadas o bien entrar en la zona de diseños y votar cuáles crees que, a tu juicio, son los diseños más interesantes.

Más web 2.0, más democratización. ¿Cuándo empezaremos a ver esto en las administraciones públicas, en dónde realmente es necesaria la democratización? Por ejemplo, un listado de proyectos a realizar en un municipio y que la gente vote los que más le gustan, identificadamente si es necesario; o un listado de actos a realizar y que la ciudadanía decida cuál le apetece.

viernes, 13 de octubre de 2006

La democratización de la tecnología

En estos días en los cuales la tecnología se usa de forma estúpida para dar mejor trato a unos clientes que a otros, ofreciendo determinados servicios solo en las clases más exclusivas, resulta todo un soplo de aire fresco el hecho de que los Boeing 777 de Air France cuenten con una pantalla individual para cada pasajero en la cual el pasajero puede ver hasta 6 películas distintas, series de TV, jugar al ajedrez o ver la posición exacta del avión. Sería deseable que muchos gestores aprendieran de este comportamiento de Air France.

Facilitando también la vida de sus clientes de las clases más económicas logra, sin duda alguna, una mayor fidelización de todos sus clientes. ¿De verdad, señores directivos, que no se les ocurre otra forma de mejorar su servicio a sus mejores clientes que cercenar artificialmente el uso de la tecnología de manera que solo unos pocos disfruten de ella? ¿No creen que quizás la inversión en la clase business puede estar en dar un mejor servicio por medio de las personas y dejar que la tecnología se encuentre democratizada, olvidando estos intentos artificiales de poner puertas al campo?

Es decir, no restrinjamos el alcance de una tecnología que no nos cuesta nada que use todo el mundo para darle a unos cuantos sensación de mejor servicio.

En esta misma línea, en noviembre del año pasado un post titulado "Perjudicar a un cliente para beneficiar a otro" referente a la cada vez más frecuentemente retrasada en sus vuelos Binter Canarias.

ACTUALIZACIÓN: Vía Engadget, Singapore Airlines pone en marcha un programa de tecnificación de sus vuelos; los de primera clase disfrutarán de TFTs de 23 pulgadas, pero los de turista también tendrán su TV personal con más de 1.000 películas a la carta.