Hoteles "de lujo" en Canarias
Se supone que en Canarias estamos intentando apostar por un turismo de calidad y de orientarnos hacia segmentos más selectivos de turistas.
En varias estancias en distintos hoteles de Canarias en los que he estado por variopintas razones en los últimos meses, todos ellos de 4* superior (Lopesan Costa Meloneras), 5* (H10 Meloneras Palace, Sheraton Salobre) o 5* G.L. (Gran Hotel Atlantis Bahía Real) he visto las siguientes cuestiones:
- Bandejas de servicio de habitaciones que se quedan en la puerta de una habitación (una vez el cliente ha finalizado con ella) desde las 9 de la noche de un día hasta pasadas las 10 de la mañana del día siguiente.
- Exigencias casi militares al respecto de las tarjetas para las toallas de la zona de la piscina y su devolución - El cliente es un delincuente en potencia, que a la más mínima robará la toalla, aunque esté pagando un dineral por la noche de hotel.
- Hoteles con menos de 5 años con las cerraduras de las puertas del baño oxidadas o con la ducha que no hay forma de que se sostenga en una posición normal, sino que cae vencida.
- Duchas estructuradas de tal forma que siempre mojan todo el piso del baño.
- Personal del servicio de habitaciones que entra en la habitación aunque estés dentro.
- Check-ins en los que hay que cumplimentar engorrosos y largos cuestionarios con todos nuestros datos personales, aunque ya los hayamos introducido en la reserva hecha en la web.
- Buffets en los cuales, aún dentro del horario de apertura, ya se han retirado la mayoría de las cosas.
- Zonas de piscina con sombrillas más que insuficientes para todos los clientes y que al preguntar al hamaquero por una, este se limta a decirle a uno que se busque la vida, que tiene demasiadas peticiones iguales.
- Zonas de piscina con pavimentos que resbalan, con áreas en las que se quedan charcos de agua.
- Colas para pagar en el check-out de 6-7 personas, con un tiempo de espera de hasta media hora.
- Cuestionarios de satisfacción mal fotocopiados y mal redactados, dignos de un niño de primaria.
- Procesos de facturación absolutamente caóticos, cargando en la factura conceptos no usados y no facturando otros que sí lo fueron.
Por cierto, como entretenimiento de cara a agosto les reto a que traten de asignar las anteriores barbaridades a alguno de los hoteles mencionados, a ver si aciertan. Espero sus intentos de adivinar en los comentarios.
