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lunes, 5 de noviembre de 2007

Leyendo la mente

Hace tiempo que mis alumnos me miran como si fuera un marciano cuando les cuento que se está trabajando en métodos para que los ordenadores sean capaces de leer la mente, de forma que se facilite en gran medida la interacción hombre-máquina. Había oído hace tiempo que los japoneses habían logrado que el ordenador distinguiera si la persona estaba pensando sí o no.

Algo he comentado en este blog en posts anteriores (este y este). En esta ocasión, la noticia que he visto en ABC no es que sea revolucionaria en su contenido pero sí en quién anda detrás: "Microsoft patenta una tecnología que lee la mente al utilizar un ordenador". Ojo. No entro en la paranoia de qué ocurrirá si Microsoft empieza a tener la posibilidad de leer nuestras mentes y empezar a mandar a Redmond todos nuestros apasionantes pensamientos. No, no va por ahí.

Va por una cuestión mucho más sencilla. La historia ha demostrado que Microsoft no suele andar cerca de la cresta de la ola de las nuevas tecnologías. Pero sí que cuando ha decidido apostar por algo lo hace a sabiendas de que ese algo va por buen camino. Que hayan decidido entrar por esta vía es, a mi modo de ver, indicativo de que están convencidos de que por aquí hay petroleo.

Obviamente, no concibo que en poco tiempo abramos un programa o dictemos una carta usando la mente. Me cuesta incluso concebir que lo lleguemos a hacer en algún momento. Pero estando Microsoft y su músculo financiero detrás del tema...

jueves, 5 de abril de 2007

Controlar ordenadores con el pensamiento

Ciencia ficción, pero cada vez más cercana. Controlar un ordenador con la mente. Por ahora, un dispositivo, una especie de casco con electrodos, como el de la imagen, que nos ponemos y monitoriza las señales que se generan en nuestro cerebro, las decodifica y las interpreta. Por ahora, sólo para cosas muy básicas.

Pero en en un tiempo, quizás un dispositivo menos aparatoso. Y la posibilidad de jugar a un juego, abrir un programa, incluso escribir.

Claro que también podemos interpretar esta tecnología desde otro punto de vista. No parece ya demasiado lejano el momento en que nuestro cerebro pueda ser leído por otros. ¿Le estará gustando esta presentación al cliente? ¿Me estará diciendo la verdad? Mmmm. Esto suena peligroso...

Dejando aparte consideraciones éticas que obviamente deberán ser reguladas de forma estricta y sin posibles concesiones a la interpretación, el tema me parece apasionante. Por ahora, obviamente, es una tecnología hiperincipiente. No es fiable, es muy básica, es muy cara y requiere complejos artilugios, etc. Pero como en muchos otros casos ya vistos, es todo una cuestión de tiempo, de años o décadas, pero de tiempo a fin de cuentas. Es probable que no llegue a nada. Pero, se imaginan estar pensando un artículo, dándole vueltas en la cabeza sin que la máquina lea nada, pero que cuando hagas algo (mires a un punto, actives un botón, lo que sea) la máquina empiece a leer lo que estás pensando y puedas escribir todo un artículo sin más que pensar. Escalofríos me dan solo de pensarlo, lo que no se si de placer o de terror.

Basado en:

lunes, 16 de octubre de 2006

Ordenadores que leen la mente

Aunque parezca de ciencia ficción, ya se está trabajando en la posibilidad de que los ordenadores lean la mente, las ondas cerebrales para ser más exactos. Por ahora son sólo unos primeros experimientos que buscan resolver situaciones muy concretas. Algunos japoneses intentan distinguir si una persona está pensando sí o no. O estos americanos que han conseguido que una persona pueda jugar a un juego sólo con impulsos cerebrales (vía Engadget).

Pero creo que es claro que el abanico de opciones que se abre es amplísimo. La lectura de la mente la pongo siempre en clase como ejemplo de una nueva posibilidad de interfaz hombre - máquina, que nos permitiría prescindir de micrófonos, teclados, ratones o similares. Parece que la cosa queda muy alejada en el tiempo, pero no es descartable. La mejora de la calidad de vida de personas minusválidas. Las posibilidades de manejar dispositivos en situaciones de todo tipo. Y claro, siempre surge el tema de qué ocurriría si tuviéramos lectores de mente que nos permitieran saber, en una reunión o en cualquier lado, lo que piensan los demás, tal y como le pasa a Mel Gibson en la película ¿En qué piensan las mujeres?.