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viernes, 24 de septiembre de 2010

511: Servicio de transporte público en San Francisco


En estos días en que los proveedores de mapas (Google Transit, Bing) andan montando servicios que incluyen transporte público, me gustaría comentar un servicio impresionantemente bueno que pude usar en una estancia reciente en San Francisco: 511.org. Se me hace difícil pensar algo que lo mejore signficativamente: funciona bien y te da justo lo que necesitas. Es la web informativa del sistema de transporte público metropolitano de la ciudad y funciona como sigue: le das un origen (cualquier calle y número), un destino (ídem) y un horario de viaje. Él solito se encarga de calcularte TODO y decirte cuánto vas a tardar, incluyendo la ruta caminando hasta la parada de transporte público, los transbordos y las esperas, el coste total, etc. Además, te da hasta 5 posibles alternativas y te indica la hora a la que pasa el siguiente medio de transporte del mismo tipo por si se te escapa el que tenías previsto. Y funciona fantásticamente bien. Por supuesto, reconoce los puntos de interés de la ciudad: zoológico, museos, puntos turísticos, etc.

Adjunto una captura en la que se ve un ejemplo en que entre las opciones, una implica caminar más pero coger un autobús únicamente, otra implica coger dos autobuses y caminar menos.

He probado los de Google y de Bing con querys similares a las de 511 y la verdad es que el funcionamiento de ambos es relativamente bueno comparado con el de 511, me da la sensación de que el de Google es un poco mejor que el de Bing y que se aproxima mucho al de 511. Quizás, claro, la ventaja del de Google es que uno ya está acostumbrado a los mapas de Google Maps.

A ver si en breve estos servicios se van generalizando en otras poblaciones no incluidas actualmente.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

[Viajes] Botsuana


Hace unos meses tuve la ocasión de acudir a un congreso (ITEM 2010, working group 3.7 de IFIP) que se celebró en Botsuana. Debido al tipo de viaje, sólo fui a un sitio del país, por lo que lo que voy a contar probablemente no sea 100% representativo de lo que es el país, pero quizás pueda ayudar a conocerlo en cierto sentido.

En primer lugar, indicar que, en general, me da la sensación de que por España no se conoce en exceso Botsuana. Lo estuvimos comentando con los asistentes botsuanos del congreso, que se sorprendieron en gran medida de esta circunstancia, especialmente cuando les decíamos que sí que conocíamos (al menos el nombre y algún dato básico) muchísimos países africanos: Sudáfrica, Ruanda, Angola, Marruecos, etc. Luego de discutir un rato sobre el tema, a la conclusión unánime a la que llegamos fue que, probablemente, Botsuana no sea conocida en exceso simple y llanamente porque hasta ahora nunca ha sido protagonista de ninguna noticia negativa (desastre natural, golpes de estado, matanzas, hambruna) que, desgraciadamente, suele ser lo que nos llega de los países africanos a estos lares. Si es así (que no lo sé) sería una pena que un país fuera desconocido simplemente porque nada malo ha pasado allí. Botsuana cuenta con 2 millones de habitantes en un territorio de extensión similar a España, si bien el mismo está cubierto en un 70% por el desierto del Kalahari.

Desde su independencia en 1966 el país se ha caracterizado por una gran estabilidad política. Dado que dispone de diversos recursos naturales (diamantes y minerales), la situación económica es relativamente decente. Hay pobreza, pero por lo que cuentan, no se dan las situaciones de hambruna que a veces asociamos a África. Lo que pudimos ver nos confirmó esta impresión: gente que vive dignamente con una economía de subsistencia.

En cuanto al aspecto de trabajo del viaje, Botsuana nos dejó muy favorablemente impresionados a todos los que fuimos. Tecnológicamente tienen algún retraso respecto a Europa, cuestiones que para nosotros ya están pasadas (por ejemplo, el uso de las plataformas de teleformación) son proyectos allí de hace 1 ó 2 años. Claro que un amplio porcentaje de escuelas aun no cuenta con electricidad, con lo cual es comprensible que la implantación tecnológica sea más lenta, pero diría que el retraso es de 5 años aproximadamente. Tienen proyectos en marcha de gobierno electrónico, por ejemplo, que son relativamente similares a los que había en España hace unos años. La gente con la que pudimos compartir tiempo y discusiones nos dio sensación de muy bien preparada (tanto por haber estudiado en Botsuana como otros que estudiaron en el Reino Unido o en EEUU) y bien enfocada en sus necesidades. Además, es interesante ver que hay una dinámica de cooperación entre ministerios y que los políticos que vimos tenían todos muy mentalizados la necesidad de apostar realmente por las TIC como medio de dar un salto cuantico y aproximarse a Europa y EEUU.

En cuanto al aspecto turístico, fue inmejorable. Estábamos en la ciudad de Kasane, al norte, justo en la frontera de Botsuana, Zimbaue, Namibia y Zambia. Justo a la entrada del Parque Nacional Chobe, una de las mayores reservas del mundo de elefantes (¿más de 120 mil, nos dijeron?), donde vimos elefantes (más de 1.000), leopardos, jirafas, hipopótamos y cocodrilos. Realmente una experiencia impresionante. A 80 kilómetros tan sólo se encuentran las Cataratas Victoria (las de Livingstone), una belleza natural incomparable, considerada una de las Siete Maravillas Naturales del mundo. En resumen, un lugar fantástico.

Para llegar hasta Botsuana, hay que volar a Johannesburgo y de allí coger vuelo a Gaborone (la capital de Botsuana) o bien directo a Kasane. Si nunca te habías planteado Botsuana como destino, te lo aconsejo.

viernes, 5 de febrero de 2010

Google no tiene todas las respuestas

Google does not have all the answers - Join us for Sunday Worship at 11.00 AM.

Cartel visto en 140 Bowdoin Street en Boston en Octubre de 2008.

martes, 26 de febrero de 2008

Canadá (II). Vivir a menos 15 grados.

¿Se puede vivir a -15º? Entendido vivir en sentido amplio. Obviamente, se puede vivir. Pero ¿cómo es la calidad de vida? ¿qué se hace? Esta era la pregunta que me hacía antes de venir a donde fui en Canadá, a Fredericton, New Brunswick. Antes de ir, había leído que la temperatura en las fechas previstas nunca superaba los -5º C, y que lo habitual es que rondara los -10 o incluso menos (temperatura actual de Fredericton).

Bueno, después de disfrutar de ese agradable clima (la verdad es que tuve suerte porque algún día incluso llovió y la temperatura superó los 5 grados), intentaré contestar a la pregunta que me hacía antes de ir. Obviamente, reflexionar sobre algo que has vivido tan sólo 48 horas es un tanto arriesgado, me baso en muy pocos datos. Por lo tanto, lo que sigue está basado en sensaciones sin fundamento científico.

Creo que se puede vivir, pero se pierde muchísima calidad de vida. A -20 ó a -40 grados (como comentó uno de Calgary que estuvieron hace un par de semanas), es difícil salir a la calle dejando expuesta cualquier parte de piel. Las cosas más sencillas se convierten en tareas casi inhumanas. Esto significa que, básicamente, la gente no sale a la calle o sale lo mínimo posible. Por la calle no se ve a nadie, la gente no pasea, casi no camina. Se va en coche a todos lados y los desplazamientos da la sensación de que se reducen a la mínima e imprescindible expresión. Hay pocos lugares de ocio. Incluso el centro de la ciudad se hace inhóspito.

Curiosamente, y como contraste, todo, absolutamente todo el mundo con el que tratamos, fue extraordinariamente amable. Había quien sostenía que vivir en un entorno adverso como aquel forja un carácter solidario de la gente, saben que deben ayudarse unos a otros y que esa era la explicación de la amabilidad y simpatía generales. No puedo contrastar esta situación. Si tienes una opinión al respecto, no dejes de aportarla en los comentarios.

En cualquier caso, creo que me quedo con mi primaveral temperatura canaria. Y luego dicen que no tenemos ventajas competitivas para atraer profesionales de calidad.

sábado, 16 de febrero de 2008

Canadá (I). Toronto y the PATH

Siguiendo con la dinámica de algún viaje anterior como el de Japón (I, II, III y IV) o el del Silicon Valley (I, II, III y IV), de nuevo aprovecho un viaje para contar algunas cosillas que me resultan interesantes, aunque sean un tanto off-topic del contenido de este blog.

Dado que es donde he aterrizado, el primer post va dedicado a Toronto. En concreto, a The Path, la impresionante infraestructura subterránea de 27 kilómetros que han montado como forma de desafiar a la naturaleza. La idea es simple. Han creado una red subterránea que va conectando todas las calles de la ciudad por debajo de tierra. Es un contínuo de tiendas, como si uno estuviera en un inmenso centro comercial, por el cual circulan los habitantes en días como hoy, en que la temperatura ronda los -10 grados. Así, por la calle casi no se ve a nadie. Cuando te metes bajo tierra ves por qué. Todo el mundo está allí, toda la vida ciudadana se hace en esas galerías, que es donde se come, se descansa, se lee el periódico, etc.

La verdad es que a veces la capacidad del hombre de superar las circunstancias adversas es realmente impresionante...

Hoteles con cubículos de 6 metros cuadrados

Cuando fui a Japón hace un par de años, oí que existían en Tokio unos hoteles-cápsula orientados a los trabajadores que se quedaban en la ciudad hasta tarde por algún motivo y que no podían volver a casa. Para ofrecer un alojamiento a buen precio en la hipercara Tokio, estos hoteles tipo cubículo eran la mínima expresión, algo así como un nicho de un cementerio. Una cama, con la TV empotrada en la pared a los pies de la misma y, en algunos casos, un aseo de proporciones mínimas; en otros, este aseo era común a varios cubículos. En definitiva, un lugar donde dormir y nada más. Me hubiera apetecido probar uno de ellos, por aquello de experimentar un poco de todo, pero me fue imposible.

En el viaje que estoy haciendo a Canadá tenía una estancia nocturna en Londres de muy pocas horas, insuficientes como plantearme ir a un hotel, pues el desplazamiento a y desde el hotel casi, casi, consumiría todo el tiempo disponible.

Buscando en la red, encontré que tanto en Gatwick como en Heathrow existen dos hoteles de la cadena Yotel implantados bajo la modalidad japonesa descrita al principio. Hoteles por horas con lo mínimo de lo mínimo, tanto en servicios como en espacio. El alquiler mínimo es de cuatro horas, a un precio más que competitivo (30 libras las primeras cuatro) considerando que están dentro de las propias terminales del aeropuerto de una de las ciudades más caras del mundo en cuestión de alojamiento. Decidí probarlo.

Habiéndolo probado, no puedo por menos que recomendarlo a todo aquel que necesite un sitio donde dormir unas horas y la posibilidad de ducharse antes de coger otro avión. Realmente impresionante. La habitación (aquí es una habitación, no un simple cubículo) tiene unos 5-6 metros cuadrados, no más. Aun lado, la cama, de 1x2m. En medio, un pasillo diminuto. Al otro lado, un aseo con lo imprescindible. Por supuesto, ni te plantees que puedas tener una ventana o algo similar.

Eso sí, todo perfectamente implementado y con materiales de muy alta calidad. Desde la ducha (comparable a la de los mejores hoteles), hasta la ropa de cama. Internet gratuita en la habitación, tanto para tu equipo como con la posibilidad de usar la TV plana para navegar con un teclado inalámbrico. La recepción, rapidísima, se limita a pedirte un correo electrónico al que enviarte la factura. Menos de 3 minutos. Además, el recepcionista fue infinitamente más amable que muchos que me he encontrado en hoteles de 4 y 5 estrellas.

Perfecto. A menos, claro está, que tengas claustrofobia. Pero eso ya es otro problema. En resumen, qué gusto da cuando se hacen las cosas bien hechas. Dicho de otra forma. Tener buenas ideas es fácil, lo difícil es llevarlas a la práctica bien.

jueves, 4 de octubre de 2007

Por una Birmania libre (mis memorias de Birmania)

Lo he visto en numerosos blogs durante la mañana y no puedo hacer otra cosa que sumarme a la campaña.
Ahora bien, aprovechando el post contaré un poco de mi experiencia en Birmania. Estuve por allí en el año 1994, hace ya 13 años y el recuerdo que me dejó el país fue imborrable, aunque imagino que eso pasa con todos los países que uno visita.

En aquella época, ser turista en Birmania no era peligroso, ni mucho menos, pero sí complicado. Sólo se podía entrar al país por vía aérea y había pocos vuelos a Rangoon. Al final, volamos desde Bangkog, lo cual me dio la oportunidad de probar por primera vez un vuelo de la Thai Airways, la que durante mucho tiempo fue considerada mejor compañía aérea del mundo. Realmente fue impresionante, especialmente porque el vuelo duraba tan sólo una hora. Aun así, todos en el avión se preocupaban por colmar a los clientes de atenciones durante todo el rato.

Al llegar a Birmania, te obligaban a cambiar 300$ por 300 FEC (Foreign Exchange Currency). De esa forma, las autoridades se garantizaban que esos 300$ como mínimo se quedaban en el país. Luego había que cambiar los FEC por chyat, que era la moneda local. 1 FEC = 6 chyat en el cambio oficial, 1 FEC = 100 chyat en el mercado negro. Obviamente, todo el mundo iba al mercado negro. Una vez tuvimos la curiosidad de pasar por una oficina de cambio oficial. Había un empleado durmiendo y telarañas en el mostrador, y esto no es una metáfora.

La estancia en el país fue alucinante. Como volver 30-40 años atrás. Zonas en las cuales no había coches, sino carretas tiradas por caballos. Infraestructuras básicas. Autobuses que conectaban ciudades principales que pasaban una vez al día. El barco que navegaba el río principal pasaba dos veces en semana. Casi nada de televisión. Electricidad sólo a determinadas horas del día. La gente, como en casi toda Asia, fue impresionantemente amable, una de sus mayores aficiones era mantener una conversación insustancial con un turista. Los monjes de los monasterios más recónditos nos invitaban a visitar su santuario, a charlas con ellos. El tiempo transcurría tranquilo.

Estuvimos 10 días, visitamos todas las zonas del país consideradas visitables por los turistas. Como tales, nos controlaban permanentemente. Teníamos que sacar los pasajes para desplazarnos en las agencias oficiales, sólo podíamos viajar en el barco, por ejemplo, en la mejor zona, reservada a los turistas. En todo momento se sabía dónde estábamos.

A pesar de ello, la experiencia globalmente fue inmejorable. Para colmo, a nuestra vuelta a Rangoon, coincidimos con la Fiesta del Agua, especie de celebración de Año Nuevo, en la cual, durante 3 días todo el mundo le echa agua a todo el que ve como forma de purificación. Gente en la calle subida a camiones con mangueras, dedicados a regar a todo el que pasara. No había forma de estar más de 10 minutos con la ropa seca. Hasta los niños de 5 años se te acercaban con un vaso de agua, te pedían permiso respetuosamente, y te lo echaban por la espalda.

Obviamente en 10 días no puedes saber todo de cómo vive la gente. Pero, globalmente, me dio la sensación de que la gente era relativamente feliz, especialmente fuera de las ciudades. Campesinos, ganaderos con sus pequeñas explotaciones, en una tierra relativamente agraciada, que vivían decentemente, sin pasar grandes penurias, sin grandes agobios demográficos como los que hay en la India.

Pero parece lógico que la gente quiera algo más. Que quiera libertad. Que quiera apertura al exterior. Que quiera democracia. Esperemos que la consigan.

Si quieres leer y ver algo sobre Birmania, en los últimos años me he encontrado con el libro "Un lugar llamado nada" de Amy Tan y la película "Más allá de Rangún". La parte costumbrista de ambas no está mal.

viernes, 28 de septiembre de 2007

FlighAware: Dónde está cada avión en tiempo real

Por ahora (y supongo que durante bastante tiempo) sólo funciona con los vuelos estadounidenses, pero aun así, esta web es impresionante: FlighAware. Te muestra en tiempo real dónde está cada uno de los aviones que surcan el cielo estadounidense. Puedes verlos por aeropuerto, por compañía aérea, por tipo de avión (¿dónde están los 747 que sobrevuelan EEUU en este momento?). Para cada vuelo, ver el detalle de su posición actual, su ruta hasta el destino, la hora real de salida y la prevista de llegada. O, por ejemplo, la actividad prevista en el aeropuerto JFK de Nueva York, el tiempo en la zona, lo que se te ocurra.

Una web imprescindible para los amantes del aire.

(visto en O'Reilly Radar)

miércoles, 25 de abril de 2007

Farecast, la mejor agencia de viajes en Internet

Creada por un profesor de informática de la Universidad de Washington, Oren Etzioni, la página web Farecast ofrece toda la información de un vuelo que uno desearía tener antes de comprar un billete. Metes el origen y el destino y las fechas de vuelo y te dice:

  • Si este es un buen momento para comprar el billete o si, sobre la base de millones de datos de tarifas aéreas, te conviene esperar un tiempo, casi garantizándote que en los próximos 7 días la tarifa va a subir, bajar o mantenerse.
  • La historia de la tarifa en los últimos 15 días.
  • El precio más barato de la tarifa en función de la compañía aérea
  • El precio más barato que puedes obtener en función de la franja horaria de salida y de llegada, tanto en el vuelo de ida como en el de vuelta.
  • Si lo deseas, puedes excluir muy sencillamente de las búsquedas determinados rangos de precios que sean, por ejemplo, muy caros para ti, o determinadas compañías aéreas que no te gustan.
Sin duda, la característica estrella de la web es la capacidad predictiva, aunque el resto no son poco importantes, sobre todo por la claridad y sencillez de la presentación. La predicción sólo funciona en las principales ciudades, en vuelos a 90 días vista como mucho y con viajes de duración entre 2 y 8 días.

Cuando doy una clase de las posibilidades de Internet, siempre empiezo preguntando si ellos creen que algo virtual puede superar la maravilla que es acudir a una librería en el mundo físico. Cuando contestan que no, les muestro la web de Amazon y les convenzo de que el mundo virtual ofrece posibilidades cuyo único límite es nuestra imaginación. Ahora tengo un ejemplo de una buena agencia de viajes.

Desgraciadamente, por ahora sólo funciona en EE.UU. ¿Para cuándo en Europa? Aunque supongo que en Europa no tendría mucho sentido, visto que la lógica por estos lares es la de simple y llanamente ir subiendo los precios a medida que se acerca la fecha de salida, basado en el hecho de que, realmente, competencia como tal no hay o es muy escasa.

(via TechReview)